La Ratafia: un licor con mucha história

 

La Ratafía es uno de los licores con más tradición y antigüedad de los que se elaboran en varias comarcas catalanas.

Desde 1989 esta bebida espirituosa está reconocida como Denominación Geográfica.

Son varias las recetas de las que se tiene constancia, ya que se el

aboraba en casas particulares, siguiendo recetas centenarias que pasaban de generación en generación, cada una con sus particularidades.

Pero la formula más antigua de la que se tiene constancia, es del 1

 

842 obtenida de un recetario encontrado en la Comarca de la Selva en Girona.

A día de hoy se sigue haciendo Ratafía doméstica, pero son las pequeñas y grandes empresas dedicadas a la licorería, las que comercializan este aguardiente, tan apreciado en localidades catalanas como la de Santa Coloma de Farnés, Besalú donde se organiza la feria en el mes de Diciembre, Centelles con su fiesta de la Ratafía en Junio, y poblaciones de las comarcas de Osona, el Ripollés, la Garrotas, el Alt Empordà, el Pallars Jussà i Sobirá, y el Llenguadoc.

El proceso de elaboración se inicia con la maceración de las nueces verde

 

s limpias y enteras, las cuales según la tradición se deben recoger en la Noche de San Juan, con una proporción de una docena por litro de aguardiente.

Estas van acompañadas de hierbas aromáticas, propias de la zona, como son la Marialuisa, Hierbabuena, Tomillo, Clavo, corteza de limón, Salvia, Albahaca, Anís Estrellado y Romero entre otras, junto a especies como la nuez moscada y la canela.

Este proceso se prolonga durante 40 días, por el metodo de sol y serena. Seguidamente el producto resultante es filtrado, y al que se le añade el azucar, el agua y alcohol pertinente, para seguidamente ser trasbasado a las barricas de roble en las que termina su afinamiento y inicia la etapa de envejecimiento, que durará aproximadamente unos tres meses, antes de estar listo para su óptimo consumo.

El resultado final, una bebida espirituosa de unos 30% Vol de alcohol, de color ambarino, marcado por la frescura en boca gracias a las hierbas y con un ligero final amargo que le aporta la nuez.

Por sus características la Ratafía se puede consumir tanto como aperitivo, como digestivo y su temperatura de servicio debe estar entre los 6º y 8º grados.
Si hablamos del maridaje mas idóneo, es ideal para acompañar todo tipo de helados, galletas de te y postres, en los que los frutos secos sean los protagonistas como el tradicional Músico, incluso las «coques de llardons» tan típicas en las celebraciones de la Noche de San Juan en esta comunidad.